Papeles: denegado

1
Papeles: denegado
[Montaje casero pero ilustrativo]

Ussein lleva ya cuatro años en España. Cuatro años en los que, salvo en contadas excepciones, no ha parado de trabajar.

Llevaba tan sólo dos meses en Madrid (después de haber pasado los preceptivos 40 días en Tenerife, adonde llegó) cuando comenzó a ir a las clases de español en Adsis. Cuatro días después, ya tenía trabajo. Era ‘guardián’, como decía él. Lo cogieron para vigilar por las noches una de las muchas obras que por entonces crecían como setas en Madrid. Pasaba unas 10 horas en la garita y después venía a las clases que dábamos en verano. 

Excursión a Manzanares el Real, una de las que nunca hizo Ussein.

En clase era serio y no le gustaba hacer nada que considerase perder el tiempo. No iba a los talleres de por la tarde, no venía a las comidas y tampoco a las excursiones. Sólo le interesaban las clases y sus preguntas iban enfocadas a materiales de trabajo. Él ya había trabajado en la construcción en Senegal y sabía los nombres en francés así que, con un diccionario, le fui enseñando -a la vez que yo misma las aprendía- a hablar de cortafríos, mezcladoras de cemento y regletas.

No estuvo mucho tiempo en las clases. Pronto comenzó a trabajar en esa misma obra por el día y a cuidarla por la noche. Con el tiempo, su jefe, que de tonto no tenía un pelo, comenzó a llevárselo de una obra a otra. Lo mismo iba a Aranjuez tres semanas que seis meses a trabajar al aeropuerto de Barcelona. Supongo que en el trabajo era igual que en las clases: nada de perder el tiempo.

Fuera del trabajo, sólo tiene una diversión: el fútbol. Y en concreto, el Barça. Es musulmán y muy estricto. No le gustan las mujeres que fuman, no bebe y no ha venido aquí a hacer amigos. Vive su vida con amigos senegaleses. Un día fuimos a un bar en Sol, un bar repleto de gente, y se fue a los cinco minutos.

Papeles: denegado
Tampoco se le veía por las fiestas

Lleva ya cuatro años trabajando con ese mismo empleador y el hombre decidió apoyarle para que consiguiera los papeles. Ya sabe bien español, está integrado y tiene trabajo. Pero todo eso da igual. Se los han denegado. La razón: tiene una orden de expulsión. Esto es, algún día, cuando iba al metro o a comprar el pan, un policía le paró, le pidió la documentación y como no la tenía, lo mandaron al calabozo. El juez firmó una orden de expulsión que nunca nadie llevó a cabo pero que ahora es la excusa perfecta para no darle el permiso.

Ha hecho todo lo que la Ley decía que había que hacer para conseguir los papeles y ahora no se los dan. Sabe que tiene muy pocas posibilidades. Ahora, con la nueva Ley de Extranjería, lo tendrá mucho más dificil. Y, a pesar de todo, sigue siendo lo que diríamos un ciudadano ejemplar.

No sé si algún día leerá esto, pero desde aquí, ánimo Ussein. Ánimo y mucha paciencia.

1 comentario

  1. Menos mal que en España tenemos un presidente progresista que asegura que la tierra sólo pertenece al viento -por esa regla de tres, no es de recibo obligar a las personas a permanecer en la misma porción de tierra durante toda su vida-, pero parece que aquí sólo se admite a los que cometieron el delito de ser paridos en otro lugar cuando hace falta mano de obra barata, y a veces (como ahora) ni en esos casos. Mierda de vida…

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Introduce tu nombre