Tres décadas recorriendo África

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En los días claros, Sergio Mestre, un experimentado guía turístico y empedernido viajero, divisa desde su ventana el Monte Camerún, el volcán más alto de África central (4.095 metros) y el más cercano al mar de todo el mundo. Es sólo uno de los innumerables atractivos turísticos de Camerún. Un país tan diverso que muchos lo han definido como una África en miniatura, y que en un tamaño similar al de España ofrece un enorme variedad de climas, paisajes y pueblos.

Quizás por ello Mestre decidió instalarse en Camerún, después de haber pasado por más de una treintena de países africanos. Un tipo que lleva 30 años viajando por el continente no puede estar equivocado cuando ha elegido quedarse aquí. Lo del Monte Camerún, tan alto y tan cercano al mar que permite pasar de los cráteres a la playa pasando por la selva sin solución de continuidad, es sólo la guinda del pastel para este aficionado a la escalada desde que tenía 14 años. En este país centroafricano conviven doscientas setenta etnias, inmensas playas vírgenes, grandes cordilleras, reservas naturales y un enorme y variado patrimonio cultural e histórico. Y allí vive Sergio desde hace una década: primero en una pequeña ciudad costera, Limbe, y posteriormente en la urbe más grande del país: Douala. Una ciudad que al principio te engulle entre las motos, las obras y el pegajoso calor que provoca la cercanía al mar, pero que luego te mima con sus exquisitas raciones de pescado fresco y su extraordinaria vida nocturna.

Sergio Mestre, viajero y guía turístico, observando el Río Wouri, a su desembocadura en Douala, Camerún.
Sergio Mestre, viajero y guía turístico, observando el Río Wouri, a su desembocadura en Douala, Camerún.

Sentados en una terraza del barrio de Deido, en una ambientadísima calle repleta de bares música y vendedores de comida, hablamos de cómo eran los viajes en otros tiempos, no tan lejanos pero sí completamente diferentes. Porque son ya tres décadas desde que este viajero empezó a recorrer África, que se dice pronto. Eso significa que ya en los años 80, cuando Internet era todavía un sueño remoto en las ciudades africanas y en las europeas, Sergio ya paseaba por el Sáhara enviando de vez en cuando telegramas a casa para avisar de que estaba bien. Eran otros tiempos, de más aventura y probablemente más seguridad. “En los años 80 o 90 me encontraba con mucha gente que viaja con lo puesto, como yo, cruzando el desierto mientras hacía autoestop, sin rutas planificadas ni fecha exacta de vuelta”. Claro, que tampoco existía un peligro real de que te secuestrasen, no existía terrorismo en esa zona, recuerda. Al contrario, lo más habitual era ser tratado como un verdadero marajá. “En el año 88 recuero un viaje en autostop por Argelia. Cualquiera te paraba y siempre te cogían. Muchas veces me invitaron a su casa, me agasajaban con comidas, la mejor habitación… Y al día siguiente me volvían a dejar en un sitio donde me pudiese coger otro viajero”.

Una de las excursiones que propone Sergio Mestre es la subida al Monte Camerún. Una travesía de varios días por el volcán más alto de África central a través de sus cráteres y su selva.

Eran viajes lentos, sin prisa, aprovechando las vacaciones largas de un estudiante de Bachillerato. Pequeños encuentros con este continente que le apasiona y que decidió descubrir más a fondo. La idea, realizar un viaje desde Tánger a Ciudad del Cabo en transporte público y sin fecha de vuelta – mientras lo permitiesen los ahorros, claro-. Comenzó así una aventura que de la que volvió con muchas experiencias a sus espaldas –incluido un robo con paliza en Suazilandia, precisamente un país donde no hay representación consular española- y una idea clara: la de instalarse en el continente.

Hoy, diez años después, allí sigue, instalado en Camerún, viviendo como uno más en una casa sencilla de un barrio normal desde donde prepara increíbles viajes a los turistas que se deciden a visitar la zona. Turistas que menguan cada día más debido a las informaciones sobre Boko Haram, a pesar de que los ataques de este grupo terrorista se han producido tan sólo en la zona fronteriza con Nigeria, a cientos de kilómetros de las excursiones que propone Mestre.

Turismo sanitario

Una complicada situación que le ha llevado a dar un vuelta de tuerca a su experiencia gestionando viajes. Desde hace unos meses, sus clientes ya no son sólo españoles que quieren conocer África, sino también cameruneses que buscan en España una solución a sus problemas de salud. Es el llamado ‘turismo médico’ –o evacuaciones sanitarias, como se denomina allí–: enfermos de cierto nivel adquisitivo que buscan cura a sus dolencias en centros acreditados en Europa. En este sentido, España ofrece profesionales e instalaciones tan buenas como Francia o Inglaterra, pero a precios más asequibles. “Obviamente, es muy complicado competir con las ex colonias, no sólo por el idioma, sino también porque el usuario busca países donde tenga referencias y conozca a alguien”, explica Mestre. En Francia, por ejemplo, todos tienen un primo o vecino viviendo allí, cosa que no sucede en España. Pero esto no desanima a Mestre, que ya ha comenzado las gestiones con algunos centros médicos de Camerún. Mientras tanto, sus servicios como guía siguen disponibles. Y no se me ocurre nadie mejor para conocer este fascinantes país.

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