‘Rainbow Nation 2010’

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Sudáfrica en ocho historias.

‘Rainbow Nation 2010’, un documental de poco menos de una hora, presenta a los espectadores la realidad de una nación que en menos de un año estará en el punto de mira de todos los aficionados al fútbol del mundo. Un país que invadirá televisiones y revistas y del que, hasta ahora, se sabe muy poco.

El título -no se han roto la cabeza para elegirlo, todo sea dicho- alude al nombre que el premio nobel de la paz Desmond Tutu diera al país en referencia al crisol de culturas, razas y religiones que existen en Sudáfrica.

Son ocho historias que hablan de diversos aspectos de Sudáfrica, ofreciendo una visión positiva incluso de la mayor de las desgracias del país, el Sida.

Buen ejemplo es la historia del circo Zip-Zap, en Ciudad del Cabo. Un lugar de encuentro en el que niños y adultos seropositivos obtienen una formación, un sitio al que ir y un grupo de amigos con el que compartir su día a día.

Otra es la de aquellos que se dedican a mantener viva la memoria de lo que significó en Apartheid, para que no caiga en el olvido, como hacen los guías del District Six Museum, también el Ciudad del Cabo.

Producido por Alo Alo, en su página web se puede ver el trailer con subtítulos en español`.

Se habla también de inmigración, como no podía ser de otra manera, a través de la historia de un joven zimbabuense, músico, que tuvo que irse a vivir a Sudáfrica tras el desastre de su país.

Pero igual que hay que echar la vista atrás para recordar, es también necesario, ahora más que nunca, mirar hacia delante, luchar por un futuro mejor, como hacen otros de los protragonistas del documental, a través de asociaciones que se preocupan por la naturaleza o que trabajan como voluntarios para mejorar su país.

En definitiva, el documental quiere ser una Sudáfrica a pequeña escala, una mínima representación de lo que es esa Nación Arco iris y, en mi opinión, lo ha conseguido.

Además, técnicamente, las escenas, la fotografía, la música, todo acompaña y ningún detalle parece haber sido dejado al azar. En mi caso, además, se sumaba el hecho de recordar las escenas que hasta hace muy poco veía cada día, lo que probablemente ha influido para que me guste más. Pero precisamente por eso, creo que es incluso más recomendable para quien no haya estado nunca en Sudáfrica. Así que, si tenéis oportunidad, animaros que merece la pena.

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