Inicio Blog Página 78

Violaciones contra lesbianas para que “aprendan a ser mujeres”.

En teoría, Sudáfrica, que tiene una de las Constituciones más avanzadas del mundo, permite la homosexualidad, y es de los pocos, sino el único, país africano que no la castiga por ley. Pero entre la Ley y su aplicación hay un largo camino. También entre la Ley y el que probablemente sea próximo presidente del país.

Estaba pensando en cómo es posible que no se haya dicho nada sobre estas ‘violaciones correctivas’ y la respuesta no ha tardado mucho en venirme a la mente. Sudáfrica pelea cada día por conciliar los dos mundos en los que vive: el de los pobres y los ricos -más que el de blancos y negros- el de las leyes avanzadas y las tradiciones milenarias, el del alto porcentaje de SIDA, que está matando a la mitad de la población y el negacionismo de sus políticos, el del avance de la mujer con el machismo más retrógrado.

En realidad, no debería sorprenderme lo más mínimo que no se hable de estas violaciones.

Al fin y al cabo, buena parte de la población aceptó tranquilamente las explicaciones dadas por Jacob Zuma, el candidato del CNA y casi seguro próximo presidente del país, durante un juicio en el que se le acusaba de violación.

Entre otras lindeces, su defensa consistió en lo siguiente:

(Todo es traducción más o menos libre)

– “Ella había venido a mi casa, vestida provocativa y estaba muy cariñosa conmigo” . Resulta que era la hija de un amigo íntimo de Zuma, le conocía de toda la vida y no tenía por qué no ser cariñosa con él.

– “Como hombre zulú que soy, habría sido una deshonra negarme a acostarme con ella”. Vamos, casi casi que ella lo obligó.

– “Me di una ducha después”. Esta es la mejor, y viene a cuento porque la mujer era seropositiva y una destacada activista contra el SIDA. El juez le había preguntado que si usó o no preservativo. Él dijo que no, pero no pasaba nada porque se había duchado después.

El caso es que Zuma, que es polígamo declarado y tiene cinco o seis mujeres (otras fuentes dicen que ocho) -la poligamia también está permitida por ley- fue declarado “no culpable” (que no sé si significa que no es culpable pero tampoco inocente o es simplemente la manera de decir “inocente” en inglés).

Hubo un cierto revuelo, sí, pero tampoco parece que demasiado.

Zuma, con su estilo populista y sus bailes zulúes al final de cada mitin, es adorado por sus fieles: las mujeres se acercan a él para besarle y los hombres para saludarle.

Está acusado de corrupción (el juicio está previsto para después de las elecciones, a ver qué pasa) y no jugó demasiado limpio contra Mbeki, pero no parece que a sus seguidores les importe lo más mínimo.

Así, ¿cómo les va a importar una anónima mujer lesbiana violada?

«El Ejército no es una ONG»

Leo en el blog de ‘Héroes de Ébano’ la historia de 68 inmigrantes llegados a una playa canaria en la que se encontran miembros de élite del Ejército español haciendo maniobras. Un ejército de humanos cuenta cómo las Fuerzas Armadas ‘arroparon’ por una noche a los recién llegados.

"El Ejército no es una ONG" [Esta imagen viene también del blog ‘Héroes de ÉBano’ y su autor es Manuel Lérida]

Un profesor de la Universidad especializado en guerra y propaganda, Alejandro Pizarroso, siempre decía: «El Ejército no es una ONG. El ejército no está para apagar incendios ni para ayudar en las inundaciones ni para ser fuerzas de paz ni para construir escuelas. El Éjército está para luchar en la guerra».

En la asignatura que tuve con él discutimos mucho este tema y probablemente tenga razón. Pero me da igual. Yo puedo decir que me siento orgullosa de leer cosas como ésta, de saber que las fuerzas de élite del Ejército, hombre y mujeres extremadamente bien preparados, dedican sus medios y su tiempo a hacer, aunque sea por una noche, un poquito mejor el mundo.

El viaje ‘al centro’ de Johannesburgo

1

Este sábado, por fin, pude ir al centro. Sí, lo sé, ya era hora, pero qué queréis que os diga, el centro es, según todos, ‘el sitio peligroso al que nadie debe ir’ y claro, nadie quería venir conmigo. Y claro, yo no quería ir sola. Así que así llevaba cuatro meses, en un quiero y no puedo que me estaba consumiendo.

Pero por fin el sábado se acabó la espera. Fui con un chico que lleva unos días en casa y que ya había ido un par de veces y conocía al menos dónde coger el ‘taxi’.

Aquí hay taxis tal y como los conocemos en España y otros que son una especie de transporte colectivo a medio camino entre autobús y taxi. Parece ser que los hay por toda África con nombres distintos: ‘chapa’, ‘colectivo’, ‘combi’…

El viaje 'al centro' de Johannesburgo

La combi tiene un inicio y un final fijos, pero luego va diseñando las paradas a medida del consumidor. No sé exactamente por qué no llevan un cartelito diciendo a dónde se dirigen, supongo que porque cambian muy a menudo de trayecto, pero el caso es que el que se quiere subir a ella hace una seña desde la calle y, si el conductor va hacia allí, se para y te coge.

Lo de las señas tiene también su truco, porque no sólo dependen de a dónde vayas sino de dónde estés. Por ejemplo, desde Morningside, mi barrio pijo, tienes que alzar un dedo hacia arriba si quieres ir a la Central Station. Pero si estás en Mellvile, el barrio bohemio, tienes que poner la mano estirada en horizontal para ir al mismo destino.

No es difícil en realidad, pero parece que asusta un poco, por si haces la seña equivocada y acabas en cualquier sitio menos en tu casa.

El caso es que el sábado bajamos a Rivonia, la calle principal y, tuvimos suerte, la primera combi que pasó iba hacia el centro, así que allí nos montamos.

La combi no es más que una furgonetilla en la que caben hasta 13 pasajeros, todos sentados, y en la que el conductor conduce como un taxista de Madrid, ya os imagináis. Como no hay paradas específicas, muchas veces va pitando a la gente que pasa por la calle, por si quieren subirse, y no duda en cruzar tres carriles de golpe si es necesario. En realidad, no sé si es más peligroso ir dentro o en tu coche pero a su lado, y el tema está despertando bastante polémica en Sudáfrica donde ya se han producido miles de accidentes por su manera de conducir.

Pero lo más curioso de todo es el ‘sistema de pago’. Depende de adonde vayas, cuesta entre 7 y 9 rands, no más (unos 70-90 céntimos de euro), pero el pago se hace de una manera bastante particular. Los que están atrás van pasando el dinero a los de delante para que se lo den al conductor. Y la vuelta se recibe igual, pero en dirección inversa.

En nuestro caso fue así: éramos dos así que dimos 20 rands a la señora que estaba a nuestro lado y le dijimos “for two”. Ella iba con una amiga y tenían 50 rands, así que se quedó nuestros 20 y le dio los 50 a la de delante, diciendo “for four”. Así se van acomodando los billetes entre unos y otros para pagar al conductor. Luego éste da las vueltas, que van de adelante a atrás según el mismo sistema. La clave es intentar no sentarte adelante. Además, es conveniente llevar cambio, claro, porque perfectamente puede pasar que el conductor devuelva una moneda de 2 rands para dividir entre dos. Nunca es mucho dinero, pero si te pasa cada día, es dinero.

Aparte de eso, el viaje fue bastante tranquilo. Nadie nos miró raro, nadie nos dijo nada y, sobre todo, nadie nos robó ni lo intentó, a pesar de todo lo que digan ‘Internet’, las guías de viaje y las agencias de turismo.

Además era a primera hora de la mañana, así que no hacía demasiado calor ni había tráfico. En media hora estábamos, por fin, en ‘el centro’.

Continuará…

Joburg

0

Por fin he encontrado la foto pefecta para la cabecera del blog.

Es la silueta de Johannesburgo, muy reconocible por sus grandes torres. Entre ellas destacan la de Vodacom, la redonda, que es uno de los muchos edificios que ahora mismo está en reconstrucción -fue uno de los abandonados a principios de los 90-, y la Torre de Telecomunicaciones(a la derecha).

Además, una mirada distinta sobre la ciudad:I dare you to visit Johannesburg, the city for softies. «It’s the least frightening place on earth, yet everyone speaks of how many times they’ve been killed that day», dice el autor, Jeremy Clarkson. Pof fin alguien que cambia un poco el chip, y además con humor.

Un mail preocupante

Ayer recibí un mail sobre Zimbabwe. Me lo enviaba una sudafricana, blanca, a la que a su vez se lo había enviada otra sudafricana negra, de Soweto. Para algunas cosas no hay distinción de razas. El asunto era “¿De quién es esta casa? y en el e-mail aparecían unas 10 fotos de una suntuosa casa, más bien un palacio.

Un mail preocupante

El dueño, según el e-mail, es Mugabe, el presidente de Zimbabwe. (Vete tú a saber si será verdad o no, pero es lo de menos, y tampoco sería de extrañar).

Tras las fotos, vienen dos textos. El primero dice: “Así vive Mugabe mientras su país se muere de hambre… y a nosotros se nos pide una y otra vez que ayudemos a su gente”.

El segundo, un añadido que alguien escribió más tarde, dice: «Mirad a vuestro avaricioso presidente… Mientras vosotros vivís en chabolas y venís a amontonaros aquí a Johanesburgo… Por qué no lucháis por vuestros derechos…Quizás deberiaís volver y compartir el lujo con él»

Siendo bien pensados, podría parecer un llamamiento al ‘activismo’ del pueblo zimbawés pero, más bien me temo que es una manera ‘educada’ de decirles a los zimbabweses que ya está bien, que se vuelvan a su país.

Hace menos de un año, en mayo de 2008, una ola de violencia y racismo se extendió por toda Sudáfrica dejando a varios muertos y miles de refugiados. Muchos de ellos eran zimbabwenses.

Un arquitecto, un visado y una cárcel

La semana pasada estuve en Ciudad del Cabo en una feria sobre diseño, Desing Indaba, sin duda la más importante de toda África y a la que se acercan artistas y diseñadores de todo el mundo porque, de modo paralelo a la feria, se celebran unas conferencias a las que acuden importantes artistas. Entre ellos, este año había tres españoles: Ferrán Adriá, Javier Mariscal y Patricia Urquiola.

Las conferencias fueron originales, entretenidas e instructivas. Yo, que no sé nada de diseño, salí encantada, y todavía más lo estaban los arquitectos, interioristas, y diseñadores que estaban entre el público.

Pero de entre todas las charlas, hay una que impactó especialmente a los asistentes.

Luyanda Mpahlwa es un arquitecto al que el año pasado la feria le encargó diseñar casas baratas para un township de Ciudad del Cabo. La semana pasada volvió a la feria a presentar su proyecto, en el que ya viven familias por el módico precio de 75.000 rands (poco menos de 7.500 euros). El vídeo, la presentación, la idea, el uso de materiales propios del país y la manera de construirlo, aprovechando incluso materiales reciclados y siguiendo una técnica de construcción tradicional, despertó el interés y la admiración del público, además de tener una gran repercusión internacional.

Un arquitecto, un visado y una cárcel

 

El proyecto fue galardonado con diferentes premios en todo el mundo, y Mpahiwa fue mostrando fotografías de los lugares a los que había ido a recibirlos. Fotos informales, no del acto de entrega, sino del equipo paseando por Venecia, por Oslo, por Japón. Fotos curiosas de tres negritos rodeados de orientales o navegando en una góndola.

Como colofón, el proyecto ganó uno de los más importantes premiso de diseño del mundo, otorgado por una prestigiosa fundación estadounidense.

Pero no había foto de este premio. La pantalla se quedó en negro mientras Mpahiwa nos contaba que le había sido denegado el visado para ir a Estados Unidos. La razón: pasó cinco años de su vida en la cárcel.

Hasta ahí, bien, normal que EEUU no dé visados a los ’criminales’ que pretendan entrar en su país. Pero resulta que Mpahiwa estuvo encarcelado cinco años en Robben Island, la isla-prisión para todos los presos políticos del régimen del Apartheid. Encarcelado por un delito que ningún país democrático sería considerado como tal.
Lo contó sin demasiados dramatismos, pero el impacto en el auditorio fue brutal. Primero, silencio, luego aplausos que duraron una eternidad. Al final, con el público en pie, un representante de la Asociación., venido ex profeso para ello, entregaba a Luyanda Mpahiwa su codiciado premio.

Un amigo y un cumpleaños por celebrar

2

Ayer recibí una llamada que me hizo una ilusión especial.

Pape (el del blog de aquí al lado) me llamó por la tarde, «porque hacía mucho que no hablábamos». Ni lo más remotamente me esperaba que fuera él, así que al ver en el teléfono un ‘número oculto’ respondí diciendo ‘hello’, y lo primero que me dijo él fue: «ya hablas en un idioma extranjero».

Ahora, Pape habla perfectamente español y cada vez me es más fácil comunicarme con él, charlar, hablar de lo que hicimos el sábado por la noche, la política o ‘el crisis’, como él dice. Antes era mucho más difícil, recuerdo algunas tardes sentados en una terraza de Avenida de América en la que tras los comentarios de rigor -qué tal el trabajo, qué tal Rubén, qué tal tu familia- se nos acababa la conversación y todo era un poco forzado por los problemas del idioma. Pero ahora ya no, ahora podríamos estar hablando horas.

Un amigo y un cumpleaños por celebrar

Pape llegó a España hace ya casi tres años, en junio de 2006, con tan sólo 18 años. Sin saber ni una palabra de español y con mucho miedo, pero siempre con una sonrisa en la cara.

Se puede decir que ha tenido suerte porque pronto encontró un empleo y por allí por donde pasa va haciendo amigos. Su jefe, el dueño del restaurante chino en el que trabaja, le quiere un montón y siempre le ha tratado bien; una de sus mejores amigas es una señora de 50 años que conoció un día en una parada de autobús, y en Adsis, el sitio donde dábamos las clases de español y donde yo le conocí, todos le adoran.

Pape salió de su casa con 18 años sin decirle a su madre que venía a España, porque no quería preocuparla y porque seguro que no le habría dejado hacer tan peligroso viaje. Se montó en una barca en la que había casi 100 personas y pasó un viaje horrible muerto de miedo. Llegó a Canarias, donde la Guardia Civil los esperaba para ingresarlos en un centro de internamiento durante 40 días, y de allí lo trasladaron a Madrid, nada más y nada menos.

Eso fue hace tan sólo tres años y el verano pasado Pape ya celebraba como uno más la victoria de España en la Eurocopa y se maneja por Madrid como si hubiera vivido aquí toda su vida.

¿Será posible que de verdad el Gobierno pretenda ahora echar a gente como Pape? ¿Será posible que los españoles apoyen esto?

Porque Pape todavía no tiene papeles. Todos teníamos la esperanza de que se los dieran este verano, cuando cumpliese los tres años en España, con trabajo y ‘arraigo’, pero cada vez parece más difícil.

Espero que al final todo salga bien y podamos mantener nuestro plan. El mejor plan del mundo para Pape: el año que viene celebraremos su cumple en Senegal , con su madre, sus hermanos y sus amigos. Y a mí me enseñará un poco de Wolof, y así cerraremos el círculo que empezó cuando yo le enseñaba a él español.

¿Dignidad?

0

“No debemos olvidar que durante 50 de sus 85 años, el camarada Mugabe ha estado luchando en las trincheras para que tú y yo pudiéramos vivir nuestra vida con dignidad”.Esto es lo que dice el editorial del periódico gubernamental Zimbabwe Herald en honor al cumpleaños de Mugabe. ‘Con dignidad’ dice. ¿Se puede ser más cínico?

 

¿Dignidad?

Resulta que desde agosto pasado unas 4.000 personas han muerto por el cólera y, según Naciones Unidas, unos cinco millones de personas necesitan ayuda alimentaria. Los maestros y los médicos ya no van a sus trabajos porque les cuesta más el transporte que lo que ganan al mes, las cosechas se han perdido y no hay prácticamente agua corriente. Mientras tanto Mugabe, el luchador por la dignidad, celebra su cumpleaños gastándose unos 300.000 dólares para la ocasión.

Hace unos años Albert Sánchez Piñol escribió un libro titulado ‘Payasos y Monstruos’ en el que hacía un repasito a algunos de los peores dictadores africanos. Mugabe no estaba en la lista pero ya entonces se había ganado a pulso entrar en ella. Por si alguien todavía seguía considerándole el héroe africano del que se habló a principios de los 80, lo que ha pasado en el país en los últimos dos años no deja lugar a dudas.