Richard Rive

Richard Rive
Portada de la biografía sobre Richard Rive, publicada por Shaun Viljoen en 2013.

Richard Rive (1931-junio 1989), considerado uno de los mejores escritores sudafricanos de relatos cortos, fue un firme opositor antiapartheid desde sus textos, aunque su figura no ha sido tan reconocida como la de algunos de sus coetáneos. Quizás por su fallecimiento prematuro, tan sólo dos años antes del fin del régimen segregacionista, o quizás por su carácter, al que muchos consideraban irascible, y en cierta manera arrogante. Arrogante quizás porque se empeñó en salirse de la línea que el futuro parecía tenerle guardada y logró convertirse en un personaje era extremadamente culto y reconocido en su país y fuera de él. Irascible quizás porque tuvo que enfrentarse a innumerables dificultades, por su condición de mestizo (“coloured”), pobre y homosexual.

Hijo de una mujer negra y de un trabajador de origen afroamericano que les abandonó a los tres meses, Rive se crio con su madre y los hijos anteriores de ésta en una de las zonas más deprimidas del Distrito Seis, en Ciudad del Cabo. No eran de las familias más pobres del barrio, pero nunca hubo lujos en su casa. No tuvo problemas con sus hermanos, pero él era de un padre diferente, su piel era claramente más oscura que las suyas y, además, existía una gran diferencia de edad con ellos. En el colegio siempre fue buen estudiante y pronto comenzó a destacar con su escritura, pero desde muy joven tuvo que lidiar con su orientación sexual, tarea harto difícil en los años 40.

Pronto consiguió trabajo como profesor, empezó sus estudios en la Universidad de Ciudad del Cabo y empezó a colaborar con una de las revistas más importantes de la época, Drum Magazine, dirigida entonces por Es’kia Mphahlele. Más tarde publicó The Bench, [ver recuadro] en la que se atreve a plantear la idea de un negro que decide sentarse en un “banco sólo para blancos”.

The Bench  (El banco) 

Una historia corta en la que Rive toma prestada la historia de Rosa Parks y su desafío al sentarse en un asiento para blancos en el autobús y la traslada a su Sudáfrica natal. Una historia en la que, en unas pocas líneas, narra la toma de conciencia de un ciudadano normal frente a la discriminación que sufre en su día a día. Un hombre acostumbrado, quizás convencido, de que los negros eran inferiores y debían aceptar las convenciones establecidas. Hasta que escucha un sencillo discurso en la calle en la que dos hombres y una mujer dicen cosas que nunca antes había escuchado. Cosas como que no hay coloureds, negros o blancos. Que todos son seres humanos dicen. Y que cada uno puede revelarse ante las normas injustas. Y al protagonista, Karlie, esto le suena bien. “Tiene sentido”, piensa, “aunque es peligroso pensar esto”, se dice. Pero ya no puede dejar de pensarlo. Y esto le lleva, sin pensarlo realmente, a lanzar su propio reto contra las Leyes del Apartheid. A sentarse sin más es un “banco para blancos” y pasar allí el rato. A encenderse un cigarro tranquilamente, esperando lo inevitable. Hasta que lo inevitable pasa y la policía termina golpeándole y llevándoselo esposado. Pero mientras se lo llevan, Karlie sonríe, no le importa; ha sido capaz de llevar adelante su pequeña gran insumisión contra la injusticia. 

El texto puede leerse completo aquí

Para entonces, Rive ya había logrado un considerable estatus: un coloured educado, viajado y extremadamente culto. Más tarde, en 1964, logra publicar su primera novela, Emergency, en la que narra la historia de un tipo que se encuentra, sin quererlo, en medio de la revuelta contra la Ley de Pases de Sharpeville, que terminó con el asesinato de 69 personas. Esta novela, que tuvo una extraordinaria acogida en el extranjero y que daba cuenta de lo que estaba sucediendo en Sudáfrica, fue absolutamente silenciada dentro de su país, convirtiéndose en la primera en ser prohibida por el Apartheid.

 

Richard Rive
Richard Rive, a la derecha.

En 1965 logró una beca para estudiar en Estados Unidos, donde más tarde realizaría también su doctorado. Podía haberse quedado allí, como hicieron muchos otros, pero siempre tuvo claro que quería volver a Sudáfrica, cosa que hizo al año siguiente, retomando su puesto como profesor. En las dos décadas posteriores, continuó formándose y escribiendo, participando en conferencias en Europa y ganando diversos premios literarios en su país. Pero fue en 1986 cuando escribió la que se convertiría en su novela más famosa, Buckingham Palace. Distrito seis, que tuvo un gran reconocimiento, traduciéndose a diversos idiomas.  En ella compone un retrato del lugar donde pasó sus primeros años de vida y de donde sería expulsado junto a su familia a causa de la Ley de Agrupación por áreas.

The Bench_Richard Rive

Richard Rive
Portada de la novela ‘Emergency’, de Richard Rive, en su edición de 1970 de Collier Books.

Para entonces, aunque el Apartheid seguía muy vivo y la represión era constante, las cosas habían cambiado ya mucho. Si en los 60 su novela Emergency había sido prohibida, ahora Buchiknghan Palace iba a ser estrenada oficialmente en el Baxter Theatre, en Ciudad del Cabo. Sería el 2 de junio de 1989 y el propio Rive pudo asistir a la primera función. Era probablemente el momento más álgido y dulce de su carrera. Sin embargo, la desgracia acechaba a la vuelta de la esquina. La noche siguiente al estreno fue apuñalado brutalmente por dos jóvenes a los que había invitado a su casa y con uno de los cuales mantenía una relación desde hacía unas semanas. Un suceso extraño, en el que los hechos no quedaron muy claros, aunque los dos jóvenes fueron condenados por asesinato.

El autor no viviría, por lo tanto, para ver el final del Apartheid, que tuvo lugar en 1991. Un final en el que él también había participado, aunque fuera a su manera y desde la distancia. Richard Rive no fue un activista al uso. No luchó en las calles, no participó en las manifestaciones ni movilizaciones sociales, pero no dejó de usar sus textos para desafiar al Apartheid y denunciar las desigualdades raciales (también las que situaban a los “coloureds”, el grupo al que él pertenecía, por encima de las poblaciones negras). Pero incluso aunque sus libros fueran claros en la denuncia, quizás no fueron tanto sus obras ni sus enseñanzas como profesor lo que hicieron de él un “participante indispensable” en la lucha antiapartheid, sino su propia vida y su forma de vivirla, “demostrando que las personas negras y coloured también podían ser eruditas, productivas, prolíficas, creativas y exitosas”, tal y como señalan desde el proyecto South African History Online.

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