Buchi Emecheta y el womanism

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Buchi Emecheta, escritora nigeria y una de las primeras africanas en comenzar a publicar novelas, ha fallecido el 25 de enero de 2017.

Buchi Emecheta es una de las más reconocidas y prolíficas escritoras nigerianas. Nacida en 1944 en Lagos (Nigeria), en una familia igbo, tuvo la posibilidad de disfrutar de una buena educación, pero fue obligada a casarse a los 16 años con un hombre mayor que ella. Junto a él emigró a Londres, donde tuvo cinco hijos, y donde el matrimonio terminó por romperse. Desde entonces, Emecheta se hizo cargo de sus descendientes, a pesar de lo cual logró graduarse en Sociología al tiempo que trabajaba como bibliotecaria en el Museo Británico.

Fueron años extremadamente complicados, en los que ser mujer, negra e inmigrante no le puso las cosas precisamente fáciles. De sus vivencias y penalidades en la capital británica nacieron sus dos primeras obras In the Ditch (1972) y Second-Class Citizen (1975), cuyo título es ya toda una declaración de intenciones.

Más tarde, dirigió su mirada a la lucha de las mujeres africanas para desarrollarse en una sociedad dominada por hombres, tal y como hace en The Bride Price (el precio de la novia) (1976), The Slave Girl (1977), Kehinde (1994) y The new tribe (2000).

Su obra de mayor éxito es Las delicias de la maternidad (1979), una obra muy estudiada todavía hoy. En ella da la vuelta al mito de la maternidad, convirtiéndose en la “primera novelista africana que articuló la opresión patriarcal de las sociedades africanas”, en palabras de Ana María Bringas en el texto Colonialismo y patriarcado en la literatura de autoras anglófonas de África y el Caribe. 2000.

(Leer más sobre este libro aquí).

Escribió sobre las luchas feministas, aunque no se consideraba feminista como tal, sino que se adscribía más a la corriente del denominado womanism (mujerismo), definido por primera vez por la escritora afroamericana Alice Walker, en su obra de 1983 In Search of Our Mothers’ Gardens, A Womanist Prose (1983). Esta corriente, nacida en la sociedad afroamericana, se extiende también a las africanas pues pretende combinar la cultura propia con la familia, la maternidad y las formas de opresión y marginalización de raza, etnia y clase derivadas de la realidad africana, a las que el feminismo clásico no había tenido en cuenta.

“Creo en el tipo africano de feminismo. Lo llaman mujerismo, porque, verá, ustedes las europeas no se preocupan por el agua, no se preocupan por la escolarización, ustedes son ricas. Pero, ahora yo compro unas tierras y digo “de acuerdo, no puedo construir en ellas, no tengo dinero, así que se las doy a unas mujeres para que las cultiven”. Ése es mi estilo de feminismo”.

Esta corriente, si bien reconoce cierta afinidad con el feminismo occidental, pone de manifiesto las necesidades y objetivos específicos del feminismo africano, y las desigualdades de sus sociedades, reforzadas o incluso aumentadas en muchos casos por la llegada del colonialismo.

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