Alfred Kumalo, fallecido el pasado 21 de diciembre en un hospital de Johannesburgo, plasmó en imágenes buena parte de la historia sudafricana, durante y después del Apartheid. De su cámara salieron fotografías que dieron la vuelta al mundo, mostrando sin contemplaciones ni censura la realidad del régimen racista que existía en el país.
Nacido en Alexandra (un township a las afueras de Johanneburgo) en 1930, Alf Kumalo comenzó a trabajar como freelance en los años 50. Durante años colaboró durante años con la revista Drum Magazine –donde se le conocía por el alias AK-, una de las pocas que se atrevió a plasmar la realidad que vivía el país, y trabajó como fotógrafo en el Golden City Post y el Rand Daily Mail, un periódico abiertamente antiapartheid, pero sus imágenes aparecieron también en periódicos internacionales como The Observer o The New York Times.
Durante los años 60 y 70 documentó la represión policial en los townships, la emergencia de Conciencia Negra, la matanza de Sharpeville, las revueltas de los estudiantes de 1976 y las negociaciones que en los años 90 llevaron a Sudáfrica a la democracia. Además, se convirtió de facto en el fotógrafo oficial de Nelson Mandela.
Cincuenta años dedicados la fotografía en los que lo cubrió todo: de la moda al deporte, del día a día en las comunidades negras a los grandes eventos, de la gente ordinaria a las más importantes celebridades de Sudáfrica, una completa panorámica que se recoge en el libro “Through his Lens”.