Niketche.Una historia de poligamia

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Portada del libro "Niketche. Una historia de Poligamia", de la autora mozambiqueña Paulina Chiziane.

Rami es la protagonista de esta historia. Una mujer ya entrada en años que descubre que tras las largas ausencias de su marido se esconden un buen puñado de amantes y un gran número de hijos concebidos fuera del matrimonio. Rami, mujer tradicional y sumisa se rebela en un principio, pero no contra su marido sino contra esas mujeres que le han quitado a su hombre. Y dedice enfrentarse a ellas, sin compasión, hasta que descubre que las otras no son ni más ni menos que pobres infelices como ella. Incluso peor. Ella tiene papeles, hijos reconocidos y un estatus social. Las demás dependen económicamente de Tony, están a su servicio y mendigan su tiempo y su dinero.

Es entonces cuando comienza la transformación de Rami, una pequeña rebelión, aunque no directamente contra su marido. Rami se alía con las otras, se unen, se apoyan, se prestan dinero y hasta les ayuda a convertirse en mujeres oficiales de su marido. Si se trata de poligamia, que sea como las leyes mandan, piensa Rami.

Así comienza el relato, a veces desesperado, a ratos trágico y en ocasiones cómico de esta escritora mozambiqueña, Paulina Chiziane, que se declara contraria a la poligamia pero que en este libro pone negro sobre blanco las costumbres y los pensamientos de muchas de las mujeres de su país.

Costumbres que marcan desde que una nace: “Al nacer, la niña es anunciada con tres salvas de tambores, el niño con cinco. El nacimiento de una niña se celebra con una gallina; el de un niño con una vaca. La ceremonia de nacimiento de un niño se celebra dentro de casa (..) la de una niña se hace al sereno. Un hijo varón mama dos años y una niña solamente uno. Las niñas muelen, cocina; los niños estudian. El hombre se casa, a la mujer la casan. El hombre duerme, a la mujer la duermen. La mujer se queda viuda, el hombre sólo se queda con una esposa menos”.

La grandeza del libro radica en el brillante repaso que hace sobre las tradiciones de Mozambique; la radiografía territorial del país; los ritos de iniciación, la magia, los curanderos y las vidas de las mujeres en función de la costumbre…

Así descubrimos que la poligamia no es lo mismo para todas: Una de las mujeres, que viene de Zambezia, (al norte) explica: “Vengo de una tierra donde los hombres jóvenes emigran y no vuelven nunca más (…) Pronto aprendí que los hombres son pan, son hostias, hogueras en medio de hembras que se mueren de frío. En mi pueblo, la poligamia es lo mismo que compartir recursos escasos, pues dejar a otras mujeres sin cobertura es un crimen que no perdona ni Dios”.

Es difícil para nosotros comprender estos y muchos otros pensamiento / razonamientos que aparecen en el libro en boca de sus protagonistas; algunos de los diálogos casi molestan, pero es la manera que tiene la autora de ponernos sobre aviso, de mostrarnos esa realidad que no vemos:

La primera mujer pregunta a una de las siguientes:

–    Mauá, ¿cómo está Tony?
–    De salud bien, comía bien
–    ¿Y cómo le servías?
–    De rodillas (como manda la tradición)

–   Así debe ser

Otras partes, en cambio, llaman a la acción: “La poligamia es una red de pesca que se echa al mar. Para pescar mujeres de todo tipo. Me pescaron. Pescaron a mis rivales, a mis hermanas, a todas. Afilar los dientes, roer la red y huir o retirar la red y pesar al pescador ¿Cuál es la mejor solución? (…)

O no: “La poligamia es ser mujer y sufrir hasta reproducir el ciclo de la violencia. Envejecer y ser suegra, maltratar a la nuera, esconder en la casa materna a las amantes y a los hijos bastardos para vengarte de los malos tratos que has sufrido con tu propia suegra (…)”.

Pero en el libro también se habla de sexo, de erotismo y de feminidad (empezando por el Niketche del título, una danza de iniciación sexual femenina que se practica en las regiones de Zambezia y Nanpula, en el norte del país, (entre la etnia macua), y que sirve para la reafirmación de las jóvenes). Nos acerca también a las costumbres del sur, donde las mujeres son mucho más liberales y las relaciones entre sexos más iguales. Y nos hablar de los negocios que las mujeres son capaces de llevar adelante, y de la guerra y de la influencia de la religión… En fin, un amplio retrato de lo que es Mozambique hoy que deja cierto sabor amargo, pero que es imprescindible conocer.

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Paulina Chiziane, que prefiere que la llamen contadora de historias antes que novelista y que se inspira más en los cuentos que se narran alrededor de la hoguera que en sus estudios inacabados en la Universidad, nació en Mozambique en 1955, cuando el país vivía todavía bajo la colonización portuguesa, y fue la primera mujer mozambiqueña en publicar una novela: Balada de Amor al Viento, en 1990.

Ferviente defensora de la independencia, terminó desencantada –quizás como todos- tras las casi dos décadas de Guerra Civil que asolaron al país, asunto que, sin ser el tema central de sus novelas, está siempre presente en él. En el libro que nos ocupa, por ejemplo, la historia de la guerra aparece en una de las mujeres, violada sucesivamente por soldados portugueses y mozambiqueños, y dentro de éstos, por los de un bando y el otro.

Actualmente vive y trabaja en la región de Zambézia y colabora con diversas organizaciones. En 2010 fue nominada embajadora de la Unión Africana para la Paz.

Más sobre escritoras africanas, aquí.

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