‘Futuros’ para Sudáfrica (Dinokeng Scenarios)

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La importancia de Mamphela Ramphele no es lo que hizo durante su lucha contra el Apartheid, si no lo que sigue haciendo hoy en día por mejorar la vida de sus compatriotas.

Además de continuar dando clases y escribiendo sobre la pobreza y la sanidad entre las clases más bajas, Ramphele ha dado forma a un proyecto que pretende promover el diálogo y la acción social entre la ciudadanía sudafricana.

El proyecto se llama Dinokeng Scenarios y consiste básicamente en un foro de discusión en el que personas de todos los ámbitos se han reunido en busca de un futuro mejor para Sudáfrica.

Puede que muchos lo consideren el típico ‘chollito’ que se montan los políticos, escritores o actores cuando quieren dejar de trabajar y no saben ya que hacer, pero al menos este proyecto sirve para que la gente hable, una cosa que, sobre todo durante la era de Mbeki, no estaba muy bien vista. Al estilo de Alfonso Guerra en España, Mbeki también era de los de “el que se mueva no sale en la foto”, así que pocos se atrevían a criticar al presidente, quien -aunque ahora algunos le echan de menos después de conocer a Zuma- tenía realmente modos autoritarios y pretendía a toda costa volver a ser reelegido, a pesar de llevar ya nueve años en el cargo.

En esta situación, en agosto de 2008 se reunió por primera vez el equipo -35 personas lideradas por Ramphele- de Dinokeng. Dinokeng es una palabra que en sepedi, uno de los 11 idiomas oficiales de Sudáfrica, significa “encuentro de ríos”, y es además un área concreta al norte de Gauteng, la provincia en la que se encuentran Johannensburgo y Pretoria.

Básicamente, estos expertos expusieron en un documento lo que consideran los avances que ha realizado el país en estos 15 años de democracia (la firma de la Constitución, instituciones independientes, mejoras económicas y de buena parte de la población)y las cuestiones que todavía debe enfrentar (sanidad, educación y vivienda, principalmente).

A partir de ahí, dibujan tres escenarios posibles para Sudáfrica:


1.- Walk Apart. “Sudáfrica continúa en el camino en el que está hoy. Los problemas -desempleo, pobreza, inseguridad y mala educación y sanidad- empeoran. El Gobierno no es capaz de mejorar los servicios públicos, de hecho, usa los trabajos oficiales como recompensa por apoyo político. La confianza de los ciudadanos en las insituciones públicas disminuye, comienzan a protestar y el Gobierno responde aumentando las ayudas. Esto funciona durante un tiempo, pero para 2010, comienza a fallar. (…) Para 2020, Sudáfrica pasa de ser una democracia en desarollo a un estado autoritario”. También podríamos llamarlo “escenario Zimbabwe”.


2.- Walk Behind. “El Estado decide activamente liderar el proceso de desarrollo. Interviene en la economía, expandiendo programas públicos para crear más trabajo. Pero no tiene en cuenta la realidad económica. Como el Estado necesita más dinero para sus proyectos, aumenta los impuestos y congela salarios. Para 2012, los inversos privados comienzan a retirarse mientras que los profesionales del sector público empiezan a abandonarlo para ir al privado. Para 2017, los grandes proyectos estatales dejan de ser competitivos y comienzan a costar dinero, en lugar de proveerlo. El Gobierno gasta más de lo que ingresa. (…) Al final, digamos que para 2019, el Gobierno tiene que pedir dinero internacional, por ejemplo al FMI, que impone condiciones: reducir el coste en gasto social, es decir, empeorar el nivel de vida de los ciudadanos. Esto lleva al descontento social. El estado impone su ley por la fuerza. De nuevo, la democracia se ve comprometida“.

3.- Walk together. “En este escenario, los retos los afrontan los propios ciudadanos a través de compromiso activo, junto a un fuerte liderazgo de todos los sectores. El buen Gobierno y la ciudadanía activa son la clave para solucionar los serios problemas sociales del país. (…) Los ciudadanos comienzan a tomar la iniciativa, a través de comités de salud, anticrimen, padres de asociciones y cualquier otro tipo: los ciudadanos demandan la mejora de la educación, la sanidad y la seguridad. (…) Empiezan a exigir más responsabilidades y cuentas claras a los políticos (…) La oposición presta atención a las necesidades de los ciudadanos (…)”. En definitiva, los ciudadanos toman las riendas de su situación.

En realidad, no es que se necesitasen sabios para exponer estas posibilidades. Los tres futuros son bastante obvios, pero lo importante es que una persona como Ramphele, con sus credenciales como activista anti-apartheid y la ‘fuerza moral’ para decir las cosas claras, puede exponer crudamente esta situación sin que, por ejemplo, el Gobierno le acuse de esta ‘dirigida por los blancos’, como hace cada vez que alguien le critica.
Por otro lado, Ramphele puede también dirigirse a los ciudadanos, a los negros sobre todo, para instarles a que ellos mismos hagan cosas por mejorar sus barrios y sus pueblos. Si ella, en los años 70 fue capaz de crear clínicas en zonas remotas, cómo es que no se puede hacer ahora. Ésa es su pregunta y ésa es su forma de, a los 52 años, seguir movilizando a la gente.

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