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A vueltas con la inmigración

20/02/2009.Un artículo publicado en El País el miércoles invitaba al a ‘reflexión’ sobre lo que los autores llaman la “excepcionalidad española” en materia de inmigración. Según David Reher y Blanca Sánchez Alonso, ambos catedráticos e investigadores en materia de inmigración durante años, el crecimiento económico español, el boom inmobiliario, la existencia de muchos trabajos que los españoles ya no querían hacer, el idioma común con Latinoamérica y la cercanía a África no son motivos suficientes para explicar el enorme aumento de la inmigración en España, sensiblemente mayor que el que se ha producido en el resto de Europa en la última década.

A vueltas con la inmigración
Uno de los inmigrantes muertos la semana pasada cerca de Lanzarote. Fuente: Efe

Para ellos, el punto clave para explicar este crecimiento es esa ‘excepcionalidad española’, que consiste nada más y nada menos en que la ley de Extranjería aprobada en el año 2000 (con el Gobierno del PP, por cierto) ofrece a los inmigrantes “derecho a la asistencia sanitaria y a la educación obligatoria en las mismas condiciones que los españoles”. Al contrario que en Europa, donde sólo las mujeres embarazadas y los menores de edad tienen derecho a asistencia médica, y los demás sólo a urgencias.

El único dato contabilizable que utilizan para apoyar su tésis es un estudio de Médicos del Mundo según el cual España es e país de la UE donde mayor es el número de inmigrantes que conocen sus derechos. Es para estar orgullos de nuestro país, ¿no?. Pues no. Eso a ellos les sirve para decir poco menos que los inmigrantes vinieron aquí a aprovecharse del sistema de salud, gozando de “codiciados derechos sociales sin parangón en sus países de origen o en la UE”.

Afirman también que no entran a valorar “argumentos a favor o en contra de la concesión de esos derechos”, pero terminan el mismo párrafo diciendo que “el verdadero efecto llamada parece ser esa concesión de derechos”. Y por si fuera poco, acaban en un tono apocalíptico: “¿Aceptaría la sociedad española un endurecimiento de los derechos de los inmigrantes en este sentido?. Si la respuesta es no, todos debemos ser conscientes de los que ello implica”.

Por suerte, ayer mismo Juan Antonio Fernández Cordón, investigador del CSIC les contestaba diciendo que su teoría tiene tanto de fiable como la que relaciona la actividad de las manchas solares con los ciclos económicos -parece ser que existe una coincidencia entre ambos fenómenos. El artículo, titulado Vinieron a trabajar, terminaba diciendo, sarcásticamente, que “es, efectivamente, el momento de replantearse la generosidad de 2000 y negarles sus derechos”.

Yo también les quiero contestar ya que, además de estar en total desacuerdo con lo que el artículo pretende transmitir, su razonamiento me parece una absoluta estupidez, tanto que incluso puede ser contraproducente.

Respecto a la educación, y aunque sólo sea por egoísmo, por seguridad o por lo que sea, es mejor que los menores de edad estén en el colegio, a buen recaudo, que en la calle. Es más, teniendo en cuenta que la natalidad -de los españoles- en España es cada día más baja y se necesita gente joven, será mejor que esta esté preparada, ¿no? ¿O es que sólo queremos mano de obra barata y poco cualificada? Eso, al principio, está bien, pero también puede ser un arma de doble filo. En Sudáfrica, por ejemplo, tienen una inmensa mano de obra, baratísima, pero su problema es la falta absoluta de productividad, los puestos de trabajo cualificados que no pueden cubrir, la falta de gestores, de investigadores, de gente con estudios. Parece que los gobernantes del Apartheid también pensaron lo mismo: educación, ¿para qué?

 

A vueltas con la inmigraciónSobre la sanidad, creo que un país desarrollado como en teoría es el nuestro no debería ni siquiera plantearse no atender a una parte de la población, pero es que además también es contraproducente. Mantener el sistema sanitario es caro, por supuesto, pero si de todas formas les vamos a dar atención de urgencias no ahorramos nada, porque seguro que es más costoso dos noches de hospital que una consulta y un medicamento a tiempo. Así que, pensándolo mejor, lo que podríamos hacer es no ofrecer tampoco servicio de urgencias. Que vengan, que trabajen y cuando se pongan enfermos, que se vayan a su país. Como en la época de la esclavitud, sólo que como nosotros somos mucho más civilizados, pues no los matamos, los deportamos.

En fin, lo único bueno que puedo decir de este artículo, y eso es lo más triste de todo, es que autores se atreven a escribir y decir en alto lo que mucha gente piensa. Qué dios nos pille confesados.

* Bueno, hoy los autores de artículo replican a Fernández Cordón y dicen que: «En ningún caso hemos establecido una relación causa-efecto entre los derechos sociales concedidos en la actual Ley de Extranjería y los flujos migratorios en España».

 

«Mézclate conmigo pero no me toques el bolsillo»

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"Mézclate conmigo pero no me toques el bolsillo"
Sobrevivir no es delito, rezaba el lema de la manifestación.

Como llevo unos días un poco liada con el curro, y no me da tiempo a escribir nada, plagio, perdón, cito, a José Carlos Rodríguez, misionero comboniano, licenciado en Periodismo, colaborador de Radio Exterior de España, encargado de Comunicación de Cáritas y ‘blogero’ en Periodista Digital. Es una mezcla rara pero interesante. Lleva más de 15 años viviendo en África y sabe de lo que escribe. Además, no se anda con rodeos. A mí me gusta mucho.

El otro día hablaba en su blog de una manifestación de inmigrantes -de los que se dedican a vender CD´s y películas piratas- y terminaba así:

» (…) A nadie se le escapa que esta causa seguramente no tendrá nunca el privilegio de contar con el apoyo de artistas que tanto han cantado a la libertad y que han hecho abundante uso de situaciones de marginación y de injusticia para inspirar sus versos. Apenas tres artistas apoyan abiertamente a los manteros: los actores Willi Toledo y Alberto San Juan, y el director de cine Javier Corchera, y –a no ser que se me haya escapado algún otro dato- pare usted de contar. Mucho cantar aquello de “contamíname, mézclate conmigo” (mientras no me toques el bolsillo, claro), pero en este tipo de manifestaciones no verán ustedes ni a Víctor Manuel, ni a Ana Belén, ni a Joaquín Sabina, ni a Serrat ni a ninguno de los voceros que se enganchan a causas más populares, y de los actores de cine ya ni les menciono (…)».

‘Yesterday’

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Dos horas a pie para llegar al médico más cercano o cinco rands imposibles de pagar para coger el taxi. Varias semanas para conseguir entrar en la consulta, siempre abarrotada. Un análisis de sangre que da positivo. La palabra maldita. Una paliza de su marido cuando se entera. Reproches cuando le dice que sólo él ha podido contagiarla. La incomprensión de sus vecinas. La expulsión del pueblo para ‘no contagiar a los demás’. El rechazo de su propia familia. La tristeza en los ojos de tu hija. La certeza de una muerte segura.

De todo esto trata Yesterday, una película sudafricana que se enfrenta con la realidad del Sida en una pequeña aldea rural. La mejor película sobre el tema que he visto hasta ahora. Bien hecha, realista, -con intención de concienciar pero sin juzgar a los protagonistas- y muy tierna a la vez que dura.

Yesterday
La película Yesterday (2004) trata la realidad del Sida en las zonas rurales de Sudáfrica.

Nominada para el Óscar a Mejor película de Habla no Inglesa en 2005 -al final el premio se lo llevó otra película africana, ‘Hotel Ruanda’-, este filme rodado completamente en zulú y subtitulado en inglés cuenta la misma historia que se ha contado ya en muchas ocasiones, pero lo hace tan bien que podría volverla a ver varias veces más.

Su director, Anant Singh, ha realizado algunas de las mejores películas de la Sudáfrica post-apartheid, todas de ellas con un toque reivindicativo, con gran presencia de las mujeres como protagonistas y, siempre, entretenidas e interesantes, como tiene que ser una película.

 

La economía

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La economía
Así está el ministro de Finanzas de Sudáfrica, Trevor Manuel. Igual que los de todos los países, supongo.

Trevor Manuel es un hombre al que todos han elogiado por su buen hacer en el Ministerio de Economía y eso que, según él mismo ha dicho, llegó allí sin tener mucha idea del asunto.

El caso es que ha sido ministro durante ya 13 años y siempre ha sido uno de los mejor valorados en el Gobierno, tanto por los ciudadanos como por los analistas económicos.
Pero a estas alturas, el pobre ya no puede hacer más.

De donde no hay, difícilmente se puede sacar.

El hombre que hizo bailar a Powell

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Nduka Obaigbena es presidente y fundador del periódico nigeriano ThisDay, una de los de la mayor tirada y más influencia entre los medios de comunicación africanos; impulsor de la revista Africa Arise y organizador del Africa Rising Festival, una serie de conciertos veraniegos celebrados desde 2006 en Abudja, (Nigeria), Londres y Washington con el objetivo de promocionar África y lanzar un mensaje distinto al habitual: “A pesar de los que los medios de comunicación internacional pretenden hacerte creer, hay buenas noticias en África, y mucho que celebrar”.

El hombre que hizo bailar a Powell
[Primer número de la revista Africa Arise Magazine]
El hombre que hizo bailar a Powell
[Para ver más imágenes, pinchad aquí]

Nacido en 1959 en Ibadan en una familia de clase media-alta, Nduka Obaigbena creció en Benin City y estudió artes e inglés en la Universidad. Durante un tiempo trabajó para Newsweek y time en la sección de África subsahariana y, después, creó ThisWeek, una publicación semanal que en 1987 se convirtió en el diario ThisDay.

Durante el régimen militar de los 90, cuando los periodistas eran rutinariamente arrestados –sino asesinados- por criticar al Gobierno, Obaigbena marchó al exilio después de uno de sus detenciones, y no volvió hasta 1998.

Desde entonces, ha seguido enfrentándose a la intransigencia; en 2002, sus oficinas fueron quemadas y una de sus periodistas amenazada de muerte por islamistas que se oponían a la celebración de Miss Mundo en Nigeria, y en diciembre de 2006, uno de sus redactores jefe Gowdwin Agbroko, fue asesinado de camino al trabajo.

A pesar de todo, Obaigbena sigue siendo optimista y habla de buenas noticias, del crecimiento de Nigeria –el país más poblado de África, con unos 135 millones de habitantes y las segundas reservas mundiales de petróleo-, de la estabilidad que ha creado Obasanjo, de las nuevas infraestructuras, de la democratización en buena parte del continente…

Pero Obaigbena no es un filántropo ni una hermanita de la caridad. El New York Times lo ha descrito como el líder de un multimillonario imperio, sólo en Lagos tiene tres lujosas casas, en sus viajes al extranjero se aloja en hoteles de 5 estrellas y se codea con la élite africana que hace ya mucho dejó de vivir en África, como Naomi Campbell o Colin Powell, al que hizo bailar a ritmo rapero en uno de sus conciertos.

Lo que está claro es que Obaigbena quiere lo mejor para su país y es consecuente con sus ideas: no quiere ni oír hablar de la Ayuda Oficial al Desarrollo como solución a los problemas de África, lo que pide es inversión, microfinanciación y confianza en el continente, la misma que él tiene.

Sus ideas pueden ser acertadas o no, pero al menos es parte de ese puñado de africanos que cada día hacen cosas nuevas, que se mueve, que se queda en su país para luchar por sacarlo adelante y que tiene fe en un futuro mejor.
Porque si no la tienen ellos, difícilmente la va a tener el resto del mundo.

La Universidad

El jueves empezamos las clases de inglés en la Wits, University of the Witwatersrand. No son clases formales, más bien una profesora particular de la Escuela de Idiomas que se saca unas pelillas dándonos clases por las tardes.
La verdad es que íbamos con muchas expectativas, y la primera impresión no fue demasiado buena. No por la Universidad en sí, que está bien, sino porque no había nadie; el campus estaba vacío, la cafetería cerrada, no había coches, nadie en el césped… Ambiente cero, vamos. A pesar de todo, mantenemos la esperanza de hacer amigos universitarios, y confiamos en que fuera debido a que las clases se acaban de reiniciar y los estudiantes están apurando los últimos días de vacaciones de verano.

La Universidad
En referencia a este incidente y sus declaraciones sobre el VIH, el dibujante sudafricano Zapiro siempre retrata a Zuma con una ducha en la cabeza, da igual que lo dibuje en una cumbre de la ONU o en el despacho presidencial.

La Universidad es muy grande, con varias facultades y a mí me recordó un poco al campus de Somosaguas de la Complu. Vimos las aulas grandes desde fuera y eran del estilo de las americanas, con bancos grandes y en escalera.

Podría decir que estaba todo un poco ‘cutre’ –no se me ocurre nada más apropiado- pero luego me acuerdo de algunas salas de la Complu y no lo veo tan mal, la verdad. El aula en el que dimos la clase se podría comparar a las ‘supletorias’ que ponían algunas veces en la facultad de Periodismo, con las sillas que tienen un asa al lado, pero sin mesas, – total pa qué!–. En este caso, sí que había mesas, lo ‘raro’ eran las sillas. Eran de plástico, similares a las que se utiliza para los niños pequeños en preescolar pero en tamaño grande. A pesar de todo, no eran incómodas.

Lo más curioso de todo nos lo encontramos en el servicio de las chicas –por cierto, no había pintadas en las puertas, ¿a qué se dedica esta gente?-. Sobre los lavabos había una caja grande, del tamaño de una caja de galletas, más o menos- llena de condones. Empaquetados en bolsitas de 10 en 10. La idea me parece muy buena teniendo en cuenta que aproximadamente una de cada cinco personas adultas es seropositiva- pero lo malo es que la caja estaba llena a rebosar. Espero que sea porque los estudiantes no han vuelto a clase, pero me temo que el tema de los anticonceptivos aún sigue siendo tabú y no los coge mucha gente. Teniendo en cuenta que el que probablemente será próximo presidente del país, Jacob Zuma, aseguró que como se había duchado después de mantener relaciones sexuales con una mujer seropositiva no podía estar contagiado, ¿qué se puede esperar?.

* En referencia a este incidente y sus declaraciones sobre el VIH, el dibujante sudafricano Zapiro siempre retrata a Zuma con una ducha en la cabeza, da igual que lo dibuje en una cumbre de la ONU o en el despacho presidencial.

 

Qué casualidad

Según una noticia de El País de ayer, «Los empresarios europeos que contraten a ‘sin papeles’ irán a la cárcel»..

Sólo medio año después de aprobar la Directiva de Retorno, también llamada la Directiva de la Vergüenza, por la cual los ‘ilegales’ pueden ser encarcelados durante 18 meses sin haber cometido ningún delito, sólo por el mero hecho de no tener papeles, ahora la UE y los europarlamentarios se ocupan de su bienestar y crean una nueva normativa que, según Claudio Fava, eurodiputado socialista, «es una forma de proteger a los que tienen que trabajar ilegalmente».

Qué casualidad
Los colectivos sociales, ONG´s y muchos ciudadanos salieron a manifestarse contra esta Directiva

No digo que esté mal perseguir a los empresarios sin escrúpulos que contratan a ilegales para aprovecharse de su situación sabiendo que se encuentran en una posición de ventaja absoluta, pero me parece extraño que sea precisamente ahora, cuando aprieta la crisis y faltan los trabajos y muchos europeítos de a pie se quedan en paro, cuando la Comisión se pone de acuerdo para aprobar la susocicha ley. Una ley que, por cierto, sólo contempla el recurso de la cárcel cuando «las infracciones sean persistentes, afecten a menores, estén relacionados con tráfico de seres humanos o estén vinculados de determinadas condiciones de explotación».

Además, personalmente yo conozco varios casos de empresarios que han contratado a inmigrantes sin papeles pero no los han explotado; al contrario, les han dado un trabajo, un medio de vida, y, con el tiempo, les han hecho los papeles, un trámite que supone pasarse varios días en el Ministerio correspondiente pidiendo citas, rellenando papeles, firmando cosas, etc.

Por último, y por muchas leyes que se aprueben, al final, qué más da, ¿acaso alguien ha visto alguna vez una inspección de trabajo? ¿acaso el inmigrante que puede ir 18 meses a la cárcel por ser ilegal va a denunciar sus condiciones de trabajo?, ¿o lo va a hacer el vecino de al lado, que lo último que quiere es enemistarse con el empresario del pueblo?. No sé, no sé, no creo que esta directiva vaya a mejorar, ni ni siquiera un poquito, la vida de los inmigrantes ilegales. Creo que más bien es una forma de quitarse ‘mano de obra de encima’ ahora que vienene mal dadas.

Umoja

Ayer fuimos a ver ‘Umoja’, un musical que lleva ya muchos años representándose en Johannesburgo, que ha estado de gira por Estados Unidos, Francia, España y otros países del mundo y que, sin duda, merece la pena ver.

UmojaEl musical es un recorrido por la historia de la música negra en Sudáfrica, desde los cantos tribales tradicionales a las tendencias modernas, pasando por el gospel, o las canciones de cabaret. Al mismo tiempo, es otra forma de contar la historia de Sudáfrica, desde los enfrentamientos entre guerreros de distintas tribus hasta los primeros encuentros con el ‘hombre blanco’, la época del Apartheid y la segregación, y el surgimiento de la ‘Nación Arcoiris’.

Un narrador cuenta, de forma poética, cómo fue la historia y cómo esta influyó en los cantos de los pueblos africanos:

Umoja
Las canciones tristes de mujeres que se quedaron solas, con sus hijos, cuando los hombres comenzaron a abandonar las aldeas para irse a trabajar a las minas de Johannesburgo o a otras grandes ciudades. ©UMOJA

 

Umoja
La vida en Johannesburgo, donde estaban los cabarets, las prostitutas, las enfermedades, el alcohol... © UMOJA

Umoja

Acompañados de cinco músicos y un sinfin de instrumentos de percusión, los más de 30 artistas del show no paran ni un solo momento de cantar y bailar, bailar y cantar, contorsionarse, saltar, hacer piruetas imposibles y bailes irrepetibles durante dos horas llenas de colorido y fusión: toda la música, sea cual sea, tiene cabida en este musical que ayer todavía segúia émocionando al público, que cantaba, gritaba, aplaudía y se levantaba sin parar, a pesar de los más de 70 años que tenían algunos de los espectadores.

Umoja* Estas dos mujeres son las creadores de ‘Umoja, the spirit of togetherness’. Thembi Nyandeni y Todd Twala , que así se llaman las artífices del musical, se conocieron de pequeñas en el colegio en Soweto. La primera había vivido allí toda su vida, mientras que la segunda se vio obligada a mudarse allí con su familia cuando la Ley de Áreas que separaba las zonas de blancos y negros les obligó a cambiarse de barrio sin casi tiempo a hacer sus maletas, mientras una excavadora esperaba delante de su casa. Se hicieron amigas inmediatamente, pero eran tiempos difíciles y pronto tuvieron que separarse sin demasiado tiempo para despedidas. No se reencontraron hasta años después, pero se llevaron la grata sorpresa de que habían seguido caminos similares y mientras la una se dedicaba al teatro, la otra lo hacía a la danza. A partir de ahí, comenzaron a trabajar juntas, las ideas empezaron a surgir y, después de un tiempo trabajando para otras compañías, crearon UMOJA, el musical sudafricano que más éxito ha tenido nunca.