Joyce Banda se convirtió el pasado sábado 7 de abril en presidenta de Malawi, tras la muerte repentina por un ataque al corazón del hasta entonces jefe del Estado Bingu wa Mutharika. Tras jurar el nuevo cargo, ofreció una rueda de prensa en la que, además de decretar 10 días de luto oficial por el presidente fallecido –en el poder desde 2004-, hizo un llamamiento a sus compatriotas para “mantener la paz y avanzar hacia el futuro con esperanza y espíritu de unidad”. Algo que, sin duda, le hará falta en los próximos meses.

Banda, que hasta este viernes ostentaba el cargo de vicepresidenta del país, ha podido acceder al cargo porque así lo estipulaba la Constitución, pero no cuenta ni mucho menos con el apoyo del partido gobernante, el Partido Progresista Democrático, del que fue expulsada en 2010. De hecho, el anuncio oficial de la muerte de Mutharika se retrasó 48 horas, lo que hace suponer que en esos dos días se vivió una intensa lucha de poder. Sin embargo, Banda logró hacerse con el apoyo del Ejército y de los líderes de la oposición, frente al otro candidato, el hermano del presidente, Peter Mutharika, quien, por cierto, no asistió a la toma de posesión de Banda.

Esto la sitúa en una complicada tesitura, ya que tendrá que hacerse cargo de las tareas de Gobierno rodeada de un Gabinete que desde hace meses ha intentado apartarla totalmente del poder. Sin embargo, a punto de cumplir los 62 años, Joyce Banda disfruta de un amplio reconocimiento internacional y tiene una amplia experiencia de Gobierno siendo una de los dirigentes más apreciados por sus conciudadanos. En su larga carrera profesional, ha ejercido primero como ministra de Género y Servicios Comunitarios, y más tarde, como Responsable de Exteriores, antes de ser nombrada vicepresidenta del país en 2009. A estos dos últimos cargos accedió de la mano de Mutharika, con quien había formado un perfecto tándem hasta su enfrentamiento en el año 2010.
Banda se convierte así en la segunda presidenta de un país africano tras la líder de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, pero mientras la liberiana lleva ya dos mandados en el poder, todavía es pronto para saber si Banda logrará mantener el cargo hasta las próximas elecciones, previstas para 2014, y a las que, en teoría, se presentará con su nuevo partido, el Partido del Pueblo, que actualmente no goza de representación en el Parlamento. Lo que sí es seguro es que Banda debe enfrentarse desde ya a la crisis económica que está sufriendo el país, especialmente desde la crisis diplomática entre el país africano y su antigua ex colonia, Reino Unido, que llevó a Londres a un cese provisional en el envío de Ayuda al Desarrollo, un fortísimo golpe económico a un país cuyo presupuesto depende prácticamente de la ayuda exterior.

Nacida el 12 de abril de 1950 en Zomba, la que fuera capital del África central británica, antes de la independencia de Malawi, Joyce Banda realizó estudios de secretariado pero  pronto comenzó a destacar como activista y figura pública. Uno de sus mayores éxitos fue el programa de Empoderamiento de la Mujer que le llevó a viajar por todo el país promoviendo la Asociación Nacional de Mujeres Emprendedoras, que en la actualidad cuenta con una amplia red de empresas repartidas por todo Malawi. Más tarde, estableció la Fundación Joyce Banda, que ofrece y promueve la educación para niñas

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