“En Uganda, la población LGTB no se queda escondida en casa, luchamos a pesar de las dificultades”

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2-03-2017.- Si ser gay en Uganda y sobrevivir es complicado, organizar abiertamente un Festival Internacional de Cine Queer se antoja toda una temeridad. Sin embargo, es lo que ha hecho, a pesar de las dificultades, el jovencísimo director de cine Kamoga Hassan, que el pasado mes de diciembre inauguró este festival en Kampala. Ahora, Hassan ha pasado por Bilbao, donde se proyectó su película ‘Outed: the painful reality’ dentro de la programación de Zinegoak, Festival Internacional de Cine y Artes Escénicas Gaylesbotrans, que le otorgó el premio especial de esta edición. Además, el director de Queer Kampala, participó en una mesa redonda en colaboración con Amnistía Internacional para analizar la situación actual de la comunidad LGBT en los países africano donde la homosexualidad está prohibida por ley.

 

El director de cine Kamoga Hassan, junto a la activista de Amnistía Internacional Violeta Assiego, durante la mesa redonda en la que analizaron la situación de la comunidad LGTB en los países africanos donde está penada.

Hablamos con él después de una larga semana de eventos, encuentros y entrevistas con los medios que le han dejado ciertamente agotado (venía ya de su paso por el Festival de Cine de Berlín, donde participó como jurado), pero se anima rápido cuando comenzamos a hablar del festival. Un evento que se define como un encuentro de tres días articulado a través de estrenos, charlas con los artistas, discusiones y proyección de películas que traten temas sobre la comunidad LGTB, de origen ugandés o del resto de África y del mundo (entre ellas unas cuantas de origen español: ‘My Brother’, ‘La Orquídea’, The Second First Date). El Queer Kampala se celebró durante tres días en diciembre de 2016 y, a pesar de las enormes dificultades, lograron reunir a unas 800 personas y los organizadores ya prepararan su próxima edición para diciembre de este 2017.

¿Cómo nace el Festival Internacional de Cine Queer de Kampala y cuál es el balance de la primera edición?

La idea de montar un festival surgió como reacción a la profunda homofobia que se está viviendo en Uganda desde hace ya años. Queríamos ofrecer un lugar seguro donde poder hablar de los problemas de la comunidad LGTB, compartir experiencias y estar juntos. Queríamos explicar que la homosexualidad no es algo ‘no africano’, concienciar a la población, dar información correcta sobre la identidad sexual –frente a los bulos que corren por todo el país- y promover la dignidad de las personas LGTB.

Los problemas a los que nos enfrentamos tuvieron que ver, principalmente, con la dificultad de mobilizar a la gente porque en otras ocasiones, la policía ha entrado a reventar actos como éste. Por eso era elemental encontrar un lugar seguro. Así que lo que hicimos fue primero crear la web, con la información, y ahí dábamos un número de teléfono, pero no de Uganda, sino extranjero, para que la policía no pudiera rastrearlo. Allí la gente podía enviar un mensaje y nosotros, tras hacer algunas preguntas de seguridad para evitar posibles infiltrados, les mandábamos la localización de cada evento. Además, había un equipo de unos 20 voluntarios que iban sobre el terreno para mobilizar e informar a la gente que no tiene aceso a redes sociales.

Equipo organizador del Queer Film Festival de Kampala (Uganda), que celebró su primera edición en diciembre de 2016.

Tu película ‘Outed: the painful reality’, cuenta una historia basada en hechos reales. ¿Por qué elegiste esta historia?

Quería mostrar lo que ha estado pasando en Uganda en los últimos años. La película cuenta lo sucedido en los días posteriores al 25 de febero de 2014 en Uganda. Ese día, un periódico local, Red Pepper publicó los nombres y fotografías, junto a información directa sobre los lugares donde vivían, de 200 personas a los que bautizó como los ‘Top homosexuals’ del país.

Era, además, el día después de la aprobación de la ley que penalizaba con cárcel la homosexualidad. El resultado fue la persecución, asalto y vejaciones de aquellas personas que aparecieron en el periódico. Uno de ellos era John Alex Kogozi, un joven apodado Vida, que tuvo la mala suesrte de, además, aparecer en la portada, a pesar de que nunca se había declarado oficialmente homosexual. A partir de ahí, Vida perdió su trabajo, su casa y sus amigos.

¿Cómo es posible que los medios de comunicación estén actuando así en Uganda?

El problema de los medios de comunicación es que se aprovechan de la homofobia reinante con el único objetivo de vender más. Si sacas un periódico y quieres vender más, o ser más popular, lo más fácil es cargar contra los gays, publicar o ‘sacar’ del armario a alguien. Y, lo que es peor, dan sus datos personales y sus datos de contacto. Son muy poco profesionales.

Más que ‘poco profesional’, es casi criminal.

Sí, efectivamente, es casi criminal porque saben que al ‘sacar’ a la gente del armario, le están exponiendo a un grave peligro. Y además, estos medios saben que cuentan con el respaldo de la ley, así que si vas a los tribunales a denunciarles, no consigues nada, por lo que prácticamente nadie les denuncia. [Antes de la ley de 2014, sí hubo algún caso en el que las denuncias sirvieron para algo, pero la situación ha empeorado desde entonces].

Cartel de la película 'Outed, the painful reality', en la que Hassan cuenta la historia real de una de las personas a las que la prensa denunció públicamente como homosexual y cuya vida fue destrozada por ello.

¿Cuál es la situación de la comunidad LGTB de Uganda?

La persecución es enorme, no sólo por las autoridades, sino también por el ostracismo al que somos sometidos por nuestros propios vecinos. Yo mismo tengo que cambiar cada poco tiempo de lugar de residencia. Sin embargo, la comunidad LGTB está muy bien organizada, a pesar de ser uno de los paíes más complicados para vivir. En Uganda no nos quedamos escondidos en casa, asumimos el riesgo de luchar, y cada día surgen nuevos activistas, a pesar de las dificultades.

Hay un discurso muy amplio que asocia la homosexualidad a algo importado del colonialismo. ¿De dónde viene esa idea?

La verdad es que no lo sé. De hecho, las relaciones homosexuales sí existían antes de la colonización en Uganda, y no eran atacadas. De hecho, fue la comunidad británica la que trajo la criminalización de los gays y lesbiansas. Al mismo tiempo, ahora se están implantando en Uganda multigud de iglesias evangélicas, de origen norteamericano, que son las que más intensamente han comenzado a atacar a la comunidad LGTB, asustando a la población y diciendo verdaderas barbaridades.

En cuanto a la política, ¿cómo se explica la fijación y la agresividad de la legislación de los últimos años?

Los polílticos lo que hacen es aprovecharse del rechazo ya existente. Es una forma de salir al paso ante las exigencias de cualquier tipo de la población. Cuando la gente pide mejoras económicas o sociales o la población amenaza con rebelarse, el Gobierno utiliza la cuestión de la homosexualidad para recuperar el apoyo popular.

¿Qué puede hacer la Comunidad Internacional para apoyar a la población LGTB en Uganda?

Lo mási importante es apoyar a las comunidades locales, a los defensores de derechos humanos, a las personas voluntarias… Además, es bueno que se hable de nosotros, que tengamos presencia en los medios de comunicación internacionales. La visibilidad puede ser peligrosa pero, a la vez, es la única forma de protegernos que tenemos.

En cuanto al festival, necesitamos fondos y apoyos para seguir adelante y poder celebrar la segunda edición, que tenemos prevista para el próximo mes de diciembre. Así que cualquier ayuda es bienvenida: desde compartir en Redes Sociales al apoyo económico, que se puede hacer directamente a través de nuestra web.

Ciclo Queer Afrika en el Festival Zinegoak de Bilbao 

Aprovechando la presencia de Kamoga Hassan en el Festival Zinegoak, el festival Internacional de Cine y Artes Escénicas Gaylesbotrans, los organizadores aprovecharon para llevar a cabo distintas actividades relacionadas con el conocimiento de la realidad LGTB+ en el continente africano. Entre ellas, el ciclo Queer Afrika, que mostró 7 documentales con historias de Uganda, Camerún, Sudáfrica, Cabo Verde o Kenia en BilbaoArte. Además, se celebró un enccuentro abierto para todo el público en el que Hassan Kamoga, director de Queer Kampala, acompañado de la activista LGTB+ y Violeta Assiego, miembro de Amnistía Internacional, ofrecieron su visión de la realidad LGTB africana

“Era una obligación para nosotros reconocer el trabajo, esfuerzo y valentía de las personas que organizan este evento cultural y de sensibilización” explicó Pau Guillén, director del Festival. “Y es un honor recibir a su director para entregarle el premio en persona y rendirle este merecido homenaje”. El premio se entregó el viernes 24 de marzo, cuando se proyectó también la mencionada película de Hassan: Outed: the painful reality.

 

 

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