Las que aguardan, de Fatou Diome

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Las que aguardan, novela de Fatou Diome, publicada en España por El Aleph / El Cobre.

Las que aguardan son las que se quedan, las que esperan y desesperan, las que cargan a cuestas con los hijos y la comida y el qué dirán y las noticias que corren de boca en boca pero no se cuentan, con el pescado que falta y el arroz que no sobra.

Las que aguardan son siempre mujeres, atrapadas en sus historias, sus tradiciones y sus quehaceres, con la obligación de hacer lo que está mandado: servir a la suegra, honrar al marido, parir muchos hijos, trabajar sin descanso y, ante todo, ser obedientes.

Las que aguardan son mujeres como Arame y Bounga, las madres; o Coumba y Daba, las esposas. Mujeres que guardan largos silencios porque hace ya tiempo que se quedaron sin nada que decir. Porque qué va a decir quien vive como viuda sin haber enterrado a nadie; qué va a contar quien aguarda a un hijo de quien ni siquiera es seguro que esté vivo.

Las que aguardan es un extraordinario relato de la otra cara de la migración, la de las mujeres y madres de los jóvenes que se lanzan hacia Europa; y una crónica minimalista de la vida cotidiana en un pequeña aldea senegalesa. Con sus paseos al pozo a por agua o al bosque a por leña; sus rivalidades entre coesposas y amistades entre vecinas; con sus dificultades para encontrar aceite o jabón y los enfrentamientos entre familias. Un relato que explica muy bien el estatus que da ‘trabajar en el Gobierno’, o en la capital, lo que significa ser un simple pescador frente al emigrante triunfante; la importancia del parecer y el peso de las tradiciones. Y, también, una mirada diferente al negocio de la inmigración. Desde un ángulo nuevo, del que poco sabemos aquí:

Algunas comerciales habían encontrado un nuevo filón (…) Era preciso comprar una gran piragua (…) Se compraban luego dos motores, te procurabas bidones de gasolina, equipabas la embarcación con todo el material de navegación… Luego, fijaban un precio por pasajero. Y hacían correr la voz de que se preparaba una salida hacia España. La noticia se extendía como un reguero de pólvora.

Un relato en el que, a pesar de estar apegado a la cotidiano, Fatou Diome aprovecha circunstancias y realidades del día a día para dejar muy clara su postura sobre ciertos temas, como los microcréditos. Una realidad que describe a través de las dos protagonistas que se embarcan en uno de estos negocios a un razonable tipo de interés del 2%. Pero ellas, que no tienen experiencia de comerciantes ni olfato de tendero, pronto acumulan retraros y terminan recuirriendo a otros préstamos, de interés mucho menos razonable. Además, como bien la autora “tomar el 1% del sudor de aquellas mujeres que carecían de todo era indecente”. “El capitalismo humanitario no existe”, dice la autora.

Deja también claro Diome el machismo imperante en la sociedad senegalesa, que es una constante a lo largo de todo el libro:

“Desde su boda, descubría el peso de sus obligaciones de esposa, su suerte de mujer, y aquello nada tenía que ver con lo que imaginaba de niña. Cuando vívía aún con sus padres, su madre la hacía participar en todas las tareas domésticas y cuando refunfuñaba, no faltaba la ocasión de recordarle que era una mujer (….) Sabía ahora lo que aquellas palabras querían decir: un grado militar en el trabajo y rango de fregona en el seno de la familia. (…) Coumba debía trabajar sin descanso, soportar a los cuñados, satisfacer sus caprichos…

Es firme también en su oposición a la poligamia y a aquellos que la aceptan bajo el prisma del relativismo cultural y las bondades de la ‘familia africana”. Y lo hace introduciendo un personaje patético, la mujer con la que se casa en Francia uno de los dos inmigrantes y con la que vuelve a pasar el verano a Senegal, donde le espera su primera mujer. En esta situación, la francesa afirma aceptar la poligamia jactándose de tolerante: “Ella, que podía elegir, decía, como una traidora, a las que estaban obligadas a someterse, que aquello de lo que se quejaban era muy soportable”, dice la narración. .

Habla también el texto de las políticas migratorias, de Frontex y de los gobiernos, del capitalismo y del egoísmo individual, de las pasiones internas y de los comportamientos exteriores, de los miedos y de los abusos, del pasado y del futuro. Un texto que te engancha desde el principio y que nos permite instalarnos en esa aldea de la “pequeña isla” y compartir por unos días el destino de Bougna y Arame, dos amigas bien distintas que luchan por vivir mientras cortan leña, lavan la ropa, preparan los alimentos, saldan deudas y dan de comer a sus familias. Porque para muchas “vivir no es más que intentar vivir”.

 

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