Héroes cotidianos contra el ébola

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Héroes, en su mayoría anónimos, que cada día se juegan la vida con el mero hecho de ir a trabajar. Son los médicos y trabajadores sanitarios africanos que trabajan contra el ébola y los profesionales de todo el mundo que están viajando a las zonas afectadas. Héroes frente a una enfermedad que ha matado ya a más de 60 profesionales (datos de agosto) y que amenaza con seguir haciéndolo, pues cada día son menos los trabajadores de la salud que continúan en sus puestos de trabajo. Trabajadores que se ven abrumados por la responsabilidad y que no sólo se enfrentan a la enfermedad, sino también a la ira y el miedo de sus pacientes, el rechazo de sus familiares, a la pérdida de sus compañeros y la frustración por la falta de medios y preparación.

“Los sistemas de salud de Guinea, Liberia y Sierra Leona son muy débiles y con sus precarios medios y recursos apenas llegaban ya a cubrir las necesidades más básicas de la población. Ahora están completamente colapsados”. (Demasiada muerte para tan poca acción. Por Pino González, Coordinadora del proyecto de emergencia de Médicos del Mundo en Sierra Leona. )

Trabajadores locales y extranjeros tomando las medidas de precaución necesarias para tratar a los pacientes con ébola. Foto:© EC/ECHO

Lo sabía bien Umar Khan, responsable de  la lucha contra el ébola en Kenema, epicentro de la enfermedad en Sierra Leona. Khan fue uno de los primeros sanitarios en morir y era consciente de su fragilidad: “los trabajadores sanitarios somos candidatos a enfermar, ya que suponemos la primera escala para alguien que está enfermo. Incluso con el traje protector completo, estás en riesgo”.

Lo saben también los voluntarios que viajan hasta allí para apoyar en tareas sanitarias o logísticas. Profesionales que utilizan sus vacaciones o que salen corriendo de un día para otro y que se enfrentan al –entendible- reparo de sus familias, pero también al –egoísta- rechazo de algunos de sus conciudadanos, que temen que puedan traer el virus hasta España (basta con ver los comentarios en esta noticia).

Formación de trabajadores de Cruz Roja.

Trabajadores, formados y cualificados, que se ofrecen voluntariamente para ir a una zona de riesgo, junto a organizaciones como Cruz Roja, Médicos sin Fronteras o muchas otras. Personas de las que no oiremos hablar en los próximos días –salvo que algo vaya mal-, pero que sentarán las bases, si el apoyo financiero y logístico internacional es suficiente, para estabilizar la epidemia, salvando vidas presentes y futuras, sin apenas reconocimiento por su labor.

Voluntarios también como los que estos días se están formando en Sierra Leona para llevar a cabo una campaña informativa por las casas o los que en Costa de Marfil, donde todavía no se ha dado ningún caso, han puesto en marcha originales iniciativas para sensibilizar y prevenir el contagio. Gente anónima que lucha cada día frente al ébola y que sin aparecer en ningún titular darán la batalla a la enfermedad. Un ejemplo que merece todo nuestro reconocimiento.

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Esta entrada forma parte de del concurso de posts solidarios de los II Premios al Voluntariado Universitario, una iniciativa para fomentar el voluntariado, que destinará 2.000 euros a una de estas ONGs.

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