La activista anti apartheid Mamphele Ramphele anuncia la creación de un nuevo partido

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La activista anti apartheid sudafricana Mamphela Ramphele anunció oficialmente ayer (18 de febrero) la creación de una nueva plataforma política, Agang (que en Sesotho significa “construir”), que será el germen para un futuro partido político para las elecciones de 2014. Ramphele prometió la “construcción del país de nuestros sueños” y asegura que “declarará la guerra a la corrupción”. 

Desde la antigua cárcel de mujeres de Constitution Hill, en Johannesburgo, Ramphele dijo que “el país de nuestros sueños, desafortunadamente se ha desvanecido, especialmente para quienes viven en la pobreza y la indigencia”.

Hasta el momento, la acogida a la iniciativa de Ramphele ha sido variopinta. Algunas capas de la población esperaban este paso con entusiasmo, pero otros, entre ellos el CNA, alegan que “el nuevo partido podría desestabilizar Sudáfrica” , quizás refiriéndose a que podrían desestabilizarles a ellos. Tampoco la oposición de Alianza Democrática parecen estar contentos con el nuevo partido, ya que “podría fragmentar a los no votantes del ANC”, según declaró un miembro del partido. De hecho, parece ser que Hellen Zille habría intentado hace unos meses que Ramphele entrase a formar parte de su partido, pero ésta lo habría desechado. Por su parte, Cosatu, la gran federación de sindicatos, asegura que “no ve futuro para un partido como Agang”  De hecho, le han dedicado unas duras palabras: “Su política económica es totalmente indistinguible de la visión neoliberal de la DA, que quiere una economía de libre mercado para poder explotar a los trabajadores incrementando los beneficios de las grandes compañías”,dijeron en un comunicado de prensa, haciendo referencia a  su paso por algunas grandes multinacionales.

En su emotivo discurso de presentación –que se puede leer entero aquí-, Ramphele invitó a los sudafricanos a unirse a ella para construir el país de sus sueños.

Con una llamada especial a los sudafricanos de su generación, a los que invitó a recordar las esperanzas puestas en las primeras elecciones celebradas en 1994: “¿Recordáis nuestro compromiso para promover la dignidad y prohibir la humillación de nuestro pasado? ¿Recordáis que estábamos de acuerdo en que nuestra democracia sería conocida por ser responsable con todos los ciudadanos? ¿Lo recordáis?

(…) Pero el país de nuestros sueños ha fallado a muchos de nosotros. Ha fallado a mis hermanas y hermanos especialmente en las áreas rurales (…) a aquellos que viven en la pobreza en medio de una sociedad cada vez más desigual. Y quizás, lo peor de todo, mi generación tiene que confesar a los jóvenes: os hemos fallado. (…) Por eso estoy aquí hoy para invitaros a todos, jóvenes y mayores, a re-imaginar el país de vuestros sueños y comprometeros para construirlo (…) No soy un mesías. Ningún individuo por sí solo puede construir la nación de sus sueños. Pero estoy dispuesta a ser un puente entre mi generación –aquellos que luchamos por la libertad (…)- y la de mis hijos. (…)

Mamphele explica que la decisión de entrar en política no ha sido fácil, ya que nunca ha sido miembro de ningún partido, pero remarca que el país está en riesgo porque son los propios intereses los únicos que mueven a aquellos que están en puestos de autoridad, lo conseguido en los últimos 18 años está siendo minado por los pobres niveles de gobernanza, la cultura de impunidad y el abuso de poder…

“La corrupción, el nepotismo y el clientelismo han sido las guías de muchos en el sector público. La corrupción es robo. Es robar los libros de texto de los colegios, los medicamentos de los enfermos y las ayudas de los viejos y los niños. Es robar las esperanzas de los ciudadanos y destruir sus sueños. Por eso, esta plataforma política declara la guerra a la corrupción”.

Entre los principios expuestos por Ramphele para la nueva plataforma están: el empoderamiento de la población; la creación de una servicio público competente, la restructuración de la economía, la construcción de un sistema educativo y formativo par el siglo XXI, mejorar la posición de Sudáfrica en el mundo y reavivar el sueño que todos tuvieron en el año 1994.

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