Un libro por la infancia

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Buscamos fotógrafos solidarios”  leíamos hace unos meses en el blog de Siroccom. Un llamamiento con el que pretendían  reunir imágenes sobre la infancia en países en vías de desarrollo para reflejar su cotidianidad, su educación, sus juegos… en definitiva, su forma de vivir. Era una iniciativa sencilla que, sin formar escándalo, corrió como la pólvora por las redes sociales provocando una masiva respuesta.Semanas después, decenas de imágenes se acumulaban ya en el correo de Redacciona, que en total ha recibido más de 400 fotografías para participar en este libro solidario. Tantas que no cabrán en las 70 páginas de este proyecto y que han necesitado una cuidadísima selección para elegir las imágenes con más historia, de mayor impacto y mejor calidad técnica. De separar el grano de la paja se han encargado Raquel Torija y Ana Tourón, supervisadas de cerca por el fotógrafo aragonés Jesús Antoñanzas, quien ha dedicado amablemente su tiempo al proyecto.

Un libro por la infancia

Y aunque dicen que una imagen vale más que mil palabras, en muchas ocasiones son las letras quienes nos ayudan a comprender determinadas situaciones, así que cada una de las 150 imágenes finalmente seleccionadas irán acompañadas de un pequeño texto en el que diversos personajes de la cultura, el periodismo y otros ámbitos nos explicarán (a partir de la información donada por el autor) la situación en la que se tomó cada una de las fotografías. De momento, los nombres son todavía alto secreto, pero ya os digo que conoceréis a más de uno.

¿Pero por qué es este un libro solidario?
Pues en primer lugar, porque todos y cada uno de los elementos que lo componen han trabajado por la cara, o sea, gratis a pesar de los tiempos que corren: desde las editoras a los fotógrafos pasando por los encargados de maquetación y corrección.

Y en segundo, porque todos los beneficios de venta irán a parar íntegramente a la campaña Todos Contamos, de Save The Children, que persigue la formación de trabajadores sanitarios locales de tal forma que puedan salvar vidas y dar tratamientos a los niños sin que tengan que salir de sus pueblos y regiones.

¿Y por qué no lo tenemos todavía entre las manos?
Pues precisamente porque aunque mucha gente ha trabajado gratis, el papel, la imprenta y la distribución no se pagan solos y hace falta un poco de financiación. Es por ello que las impulsoras del proyecto han hecho un llamamiento para lograr el apoyo de empresas, instituciones o, por qué no, particulares, interesados en colaborar con el libro. ¿Quién se anima?

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