El Drakensberg: Las montañas del Dragón

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Laderas de las Montañas del Drakensberg, en Sudáfrica.

Uno de los secretos mejor guardados de Sudáfrica. Un lugar que nunca nos enseñan en los documentales cuando de África se trata.

En medio de Sudáfrica, justo en la frontera con Lesotho, se alza una de las cordilleras más altas del continente. Un lugar que en la época de lluvias, durante el verano austral (octubre a febrero) bien pudiera confundirse con cualquier postal de las montañas suizas en su máximo esplendor.

Es el Drakensberg, -las montañas del dragón en Afrikaans-, un paraíso para todo el que disfrute con las rutas a pie o a caballo por la montaña; un lugar lleno de cascadas, riachuelos, inmensas laderas alfombradas en verde y frondosos árboles.

Laderas de las Montañas del Drakensberg, en Sudáfrica. Foto: Aurora M. Alcojor


Arte e historia en estado puro
La cordillera se divide en tres zonas, la norte, la sur y la central, siendo esta última la que más tiene que ofrecer. Aquí se encuentra el Giant´s Castle Park, un parque natural al que no se puede acceder en coche y en el que se pueden observar multitud de aves y de elands, una antílope típico de la zona. En el mismo parque se encuentran las llamadas Cuevas Principales (Main Caves), donde aún perduran hasta 500 pinturas prehistóricas, recuerdo de un tiempo en el que los San, también llamados bosquimanos y prácticamente desparecidos hoy en día, campaban sus anchas por el sur de África.

Se pueden hacer decenas de rutas, pero una de las más recomendables es la de la Garganta del Arcoiris, un recorrido circular de 11 kilómetros siguiendo el curso del río Ndumeni, en el que el paseante se encontrará con piscinas naturales, rápidos y cascadas. La otra opción es la que te llevar al Cathedral Peak, unas nueve horas que bien merecerán la pena cuando descubras las vistas desde lo alto de la cima.

En la parte Norte, la más cercana a Johannesburgo, se encuentra el llamado Anfiteatro, una escarpada roca de cinco kilómetros que, cosas de la Naturaleza, ha tomado la forma de este edificio. Impresionante espectáculo, reproducido hasta la saciedad en libros y postales de la zona.

Alojamiento en las Montañas del Drakensberg.

Lo mejor de todo es que los albergues y hoteles de la zona han sabido integrarse en el entorno de tal modo que la estancia en cualquier de ellos es una parte más de este continuo disfrutar de la Naturaleza. Muchos de estos alojamientos ofrecen al turista la posibilidad de dormir en pequeñas cabañas, de dos o cuatro personas, echas a imagen y semejanza de las tradicionales, con sus techumbres de paja y formas redondeadas, pero con las máximas comodidades.

La mayoría ofrecen comidas, y probablemente será una de tus mejores oportunidades para saborear platos tradicionales como el pap (un tipo de maíz). Se trata de una zona muy poco poblada y con aldeas desperdigadas, por lo que no abundan los restaurantes, así que la otra opción es llevar tu propia comida. Cocinarla no será problema ya que la mayoría ponen a disposición del cliente sus cocinas y, aun en el caso de que no la tuvieran, no te preocupes, vayas donde vayas, en Sudáfrica siempre encontrarás una barbacoa disponible.  

 

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