Francia y sus relaciones en África. La ‘françafrique’

0
Entierro del presidente gabonés Omar Bongo.

11/06/2009.- Esta semana ha muerto en un hospital de Barcelona Omar Bongo, quien durante 42 años fue presidente de Gabón.

Con todos los atributos del típico dictador africano, sólo se puede decir una cosa buena de él, y es que durante cuatro décadas mantuvo la estabilidad en su país. Eso no significa que haya dado prosperidad al pueblo ni mejorado la calidad de vida de sus ¿debería decir súbditos?, sólo significa que ha evitado guerras y conflictos en el país. ¿Cómo? Generalmente repartiendo dinero a mansalva entre sus enemigos políticos. Tanto que, según cuenta el periodista Daniel Howden en su crónica del The Independent, (The corrupt nepotist who ruled Gabon for 40 years) en Libreville se dice que la mejor manera de hacerse rico es crear un partido de oposición.

Gabón es un pequeño país situado en el África occidental.

Su poder era tal en el país que nadie se atrevía a hacer pública su muerte y las autoridades de Gabón negaron hasta en cinco ocasiones que su presidente hubiera fallecido, asegurando que se encontraba “en perfectas condiciones”. Su historia es casi de libro. Hijo de una familia numerosa, padre muerto cuando él era joven, estudió en las escuelas francesas que por entonces había en el país y luego se enroló en la Fuerza aérea de París, donde poco a poco fue ascendiendo.En 1960, cuando Gabón se independiza, es elegido ministro de Asuntos Exteriores, tiene un brillante papel durante un intento de golpe en 1964, y entonces los franceses se fijan en él. Tres años después es nombrado vicepresidente y en noviembre de 1967, tras la muerte de Leon M`ba, accede al poder.Es un chico listo y tiene aprendida la lección: llevarse bien con el antiguo poder colonizador da mucho dinero, así que Bongo deja hacer al Elíseo. Es una marioneta de Francia, sí, ¿pero quién mueve los hilos? “Gabón sin Francia es como un coche sin conductor, pero Francia sin Gabón es un coche sin gasolina”, le gustaba decir a Omar Bongo. La lista de acusaciones contra él es inacabable y la ONG Transparencia Internacional ha intentado echarle el guante en varias ocasiones. De hecho, estaba formalmente acusado en Francia y por eso eligió hospital en Barcelona. Según una denuncia de esta asociación, Bongo poseía 33 propiedades repartidas por toda Francia valoradas en un total de 190 millones de dólares; el Senado de Estados Unidos descubrió en los 90 que tenía unos 130 millones de dólares en cuentas privadas en el Citibank.

El presidente francés Jacques Chirac, junto a su homólogo Omar Bongo, en un encuentro mantenido en el Elíseo el 30 de noviembre de 2006. Foto: Patrick Kovarik/Getty Images
Entre otras cosas, Bongo permitió al gigante petrolero francés ELF instalarse en su país creando prácticamente un ‘estado propio’ en el que la compañía hacía y deshacía a su antojo. La rampante corrupción en el país ha hecho que el 70% del millón y medio de gaboneses subsista con apenas un dólar diario (España, lecho de agonía de dictadores) y los abusos han sido continuos. Sin embargo, el ministro francés de Defensa, Hervé Morin, todavía se atrevió a decir tras su muerte que “era una gran figura para África”. Sarkozy, por su parte, ha lamentado la muerte del “gran y fiel amigo de Francia”.

La realidad es que más que “una gran figura para África”, era una gran figura de la Françafrique, esa red de influencias entre altos cargos franceses y africanos que sirvió para desviar dinero, tanto de la Cooperación como de empresas privadas, para enriquecer a unos pocos y mantener en el poder al dictador de turno.

Según denunció mil veces François-Xavier Verschave y han confirmado muchos otros -aunque es prácticamente imposible de probar-, Francia utilizó la ayuda al desarrollo para financiar sus propias campañas políticas. Hasta el mismísimo ex presidente francés Valéry Giscard d´Estaing, que gobernó de 1974 a 1981, ha declarado, según recoge AFP, que “el presidente gabonés financió en 1981 la campaña presidencial de Jacques Chirac”.

Precisamente porque Omar Bongo era uno de los últimos grandes representantes de la llamada Françafrique, su muerte es tan importante.

Al hilo de esto, es curioso leer cómo hasta el periódico Le Monde parece asumir la tesis de Bongon, la de que Francia sin Áfica es como un coche sin conductor. Bajo el título de “Nicolas Sarkozy ou l’impossible rupture africaine”, el artículo comienza así: “Nicolás Sarkozy ha comprendido pronto que nada se puede hacer sin contar con África”.

Quizás te interese:

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Introduce tu nombre